JAPÓN Y MACHU PICCHU

Jesse Takayama, un instructor de boxeo japonés de 26 años oriundo de Nara, llegó a Aguas Calientes, Perú, el 14 de marzo de 2020 para iniciar su expedición a Machu Picchu.

Tenía su boleto de entrada para el 16 de marzo pero justo en ese momento se inició el estado de emergencia en el Perú debido a la pandemia y no pudo visitar Machu Picchu, quedándose sin cumplir uno de sus sueños.

Takayama se quedó varado en el Cusco debido al cierre de las fronteras y los aeropuertos. No obstante, al poco tiempo se convirtió en un vecino más de la localidad de Aguas Calientes. Durante los últimos siete meses estuvo alquilando una pequeña habitación y dando clases de boxeo a los niños locales.

Sin embargo, hace algunos días su sueño finalmente se volvió realidad. Con la ayuda del Ministerio de Cultura del Perú Jesse Takayama recibió un permiso especial para ingresar a Machu Picchu junto con el director del parque.

Este singular hecho refuerza y a la vez simboliza los estrechos lazos de amistad que unen al Perú y Japón. La historia de Jesse Takayama nos hace recordar a Yokichi Nouchi, ciudadano japonés que migró al Perú y que en 1939 se convirtió en el primer alcalde de Machu Picchu. La historia siempre está llena de felices coincidencias.